Lo que las mujeres desean que los hombres les hagan en la cama

Lo que las mujeres desean que los hombres les hagan en la cama

La comunicación en la pareja es fundamental. Esto es todo lo que debes saber para hacer que tu chica goce (y pasarlo también en grande tú)

Nada de cinturones de castidad (hoy en día se utilizan para prácticas BDSM), en los años 70 del pasado siglo el movimiento contracultural hippie ya habló del amor libre y abrió la veda. A día de hoy, todo el mundo intenta disfrutar al máximo de su sexualidad en un mundo que, por otro lado, se encuentra hipersexualizado: no hace falta recurrir al porno, los anuncios, los carteles e incluso la música pop nos recuerdan constantemente lo vital que es el sexo para los seres humanos.

Pero, si vivimos en un mundo donde el sexo como tabú hace mucho que pasó a ser historia, ¿por qué a veces nos cuesta tanto expresar lo que realmente nos gusta entre las sábanas? La comunicación en la pareja es fundamental, aseguran todos los sexólogos, pues demostrará que se ha adquirido una confianza suficiente para poder hablarlo sin tapujos. En otras ocasiones abordamos qué es lo que prefieren ellos, ahora le toca el turno a las mujeres.

Hay que bajar y explorar

"No conozco a ninguna chica a la que no le guste que le hagan un cunnilingus", explica Miriam, de 26 años. "Y, si dice otra cosa, es porque probablemente no se lo han hecho correctamente. A mí me vuelve loca terminar así, después de hacerlo. Cuando estamos excitados y quizá él se ha corrido pero yo no, puesto que la penetración me gusta pero no me pone tan cachonda, siempre termina bajando y explorando un poco. Eso sí, tiene que existir cierta reciprocidad, por ello creo que es muy importante la comunicación. Si tú practicas sexo oral y observas que tu pareja no lo hace, quizá deba ser hora de hablar con ella. Necesitamos igualdad en ese aspecto".

"Para mí", cuenta Carla, de 32 años, "los besos en el cuello son lo que más me excita. Incluso cuando no tengo ganas de hacerlo, si mi chico comienza así, enseguida me pongo muy caliente. Eso sí, y creo que cuando lo digo hablo por todas las mujeres del mundo: no nos gusta que nos hagáis chupetones y nos señaléis como si fueramos ganado, al día siguiente nos levantamos con más dolor de cuello que después de una resaca. Pero, como juego previo, yo diría que son los ganadores".

"En una ocasión", continúa, "decidí disfrazarme para ir a casa de un chico que estaba conociendo. Solamente llevaba una gabardina e iba desnuda, y recorrí todo el camino hasta su casa de esa manera, por lo que ya estaba muy cachonda cuando entré por la puerta y me lo quité. Creo que deberíamos reivindicar este tipo de fantasías, pero para ello antes tenemos que tener confianza suficiente con nuestra pareja. Divierten mucho y ayudan a no caer en la rutina", concluye.

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